Cuidado con tus copias de seguridad mientras escribes

Para guardar los capítulos escritos con MS Word del libro «El regreso de un dios» (que terminó siendo una trilogía), utilizaba uno de los primeros lápices USB que salieron al mercado, con 128 Mbytes. El lápiz venía con un software que permitía proteger el pendrive con una clave, de modo que no se pudiera acceder al contenido.

Tras varios años sin escribir, retomé la lectura de mi propio libro para continuarlo, pero cual fue mi sorpresa, cuando descubrí que no podía acceder a lo que ya tenía escrito porque el sistema operativo de mi nuevo ordenador no era compatible con el programa que protegía el pendrive y eso, a pesar de ser ambos sistemas MS Windows. Menos mal que conservaba copias más recientes en mi ordenador en formato zip.

En realidad, solo quería acceder a las primeras versiones del libro y los primeros capítulos para ver cuando había comenzado a escribirlo. Tuve que buscar un ordenador antiguo con el mismo sistema operativo que usaba años atrás.

Desde entonces cifré mis archivos con software compatible con Windows y que tuviera una mayor garantía de que la empresa que lo producía seguiría manteniéndolo actualizado con el tiempo.

Primero trabajé con Bestcrypt de Jetico Inc, luego con Truecrypt y finalmente con Veracrypt, los tres productos de cifrado son muy sencillos de utilizar y me permitían que en caso de robo o pérdida del ordenador, nadie accediera a mis contenidos. Perder tu trabajo es doloroso, pero encontrar tu libro o uno muy similar, publicado con el nombre de otro, lo es mucho más.