Mi primer libro, mi primera trilogía, más de 1.000 páginas de aventuras

El regreso de un dios fue una tarea a la que dediqué más de diez años de mi vida. Tuve que interrumpirla al nacer mi primera hija y posteriormente no pude retomarla. Mi objetivo inicial no era escribir una trilogía sino un único libro. Sin embargo, poco a poco la trama fue haciéndose más interesante, aparecieron nuevos personajes y me di cuenta de que podía aportar mucho a la obra. Ya no me limité solamente a construir una historia, sino que quise que cada lector pudiera identificarse al menos con una característica esencial de alguno de los héroes que aparecen en mis libros.

Pensé que en una época como ésta, donde la sociedad está perdiendo sus valores y está dejándose llevar por el estrés, la tristeza o la desesperanza, en ocasiones, estos personajes, por difícil que fuera el camino, podían recordarnos la importancia de no rendirnos nunca.

Comencé escribiendo el libro lentamente, dejándome llevar, solo con el argumento central en mi cabeza y con los personajes esenciales. Mi error fue no maquetar desde el principio, con lo que en realidad estaba trabajando en folios A4 en Microsoft Word. Pero de eso, no me dí cuenta hasta el final, cuando ya tenía escritas más de mil páginas.

Por otra parte, me encontré con capítulos alternativos para una misma historia. Es decir, mismo final, pero diferentes modos de resolver el problema. El caso más llamativo es el capítulo de «Odio y Sangre» que fue escrito mucho tiempo antes que otros que le precedían y que ofrece una respuesta alternativa a otro que escribí posteriormente: «La fuerza de la naturaleza».

Una de las razones por las que decidí terminar esta obra fue, que sin importar cuanto tiempo hubiera pasado desde que escribiera algunos de los mejores y mas emotivos capítulos, siempre que los leía, se me ponía la carne de gallina. Pensé que si el libro, mi primer libro, era capaz de afectarme a mi de ese modo, tal vez habría mucha gente que pudiera disfrutarlos tanto como yo.

Inicialmente no pensé en publicarlo. Lo escribí por el simple hecho de poder deleitarme con su lectura conforme lo escribía. Cuando llegó el momento de darle un formato físico, es cuando me percaté de que Amazon tenía mucho que ofrecerme. Yo quería tenerlo entre mis manos, olerlo, mirar la portada y la sinopsis y sentirme orgulloso de haberlo escrito. Pero para eso, necesitaba también de ilustraciones y fue entonces cuando quise que quedara perfecto. No solo estaría en mi estanteria, sino que me aseguraría de darle un excelente aspecto, para que otros pudieran comprarlo y deleitarse con él, quizás tanto como yo.

Por si fuera poco tuve que ponerme en contacto con un grupo de diseño gráfico que estaba repartido por todo el mundo, explicarles en inglés lo que pretendía lograr con la portada, describir la escena, enviarles fotografías de otros libros de ilustraciones explicando lo que me gustaba de ellos y responder frecuentemente sus dudas a pesar de que las horas a las que estábamos despiertos no coincidían. Para ello, dediqué mucho tiempo a revisar los trabajos anteriores de muchos de estos artistas agunficados en la India, Rusia y otros remotos lugares para alguien, que como yo, vive en España.

Supuso mucho trabajo, pero mereció la pena. Desgraciadamente en el libro, no se aprecia el nivel de detalle ni la calidad completa de muchas de las imágenes. Si tuviera el tamaño de un póster, seguro que sí.